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sábado, 26 de enero de 2013

Vamos a caminar...

¿Y por qué llegué a este lugar? Porque yo quería escribir y navegar a través de mis versos y prosas. Pero me quedé atrapada en esos y esas. Las puntuaciones no me dejaron seguir, y más que una pausa para un respiro, me ahogaron.
Y donde quise pisar, cantar, ser... estubo el miedo
en tantas partes y segundos.
Donde quise andar, mirar, sentir... fue el viento
se llevó todo, inhundándome de frío los huesos,
pero, despertó el suspiro
y la utopía renació.

http://www.youtube.com/watch?v=M2zJWDpskFU

sábado, 10 de marzo de 2012

...
-¿ya?
-No, un rato más...
...
-¿ahora?
-Espera...
...
-¡y!
-Ya, ya... ya... mh...
...
- Se fue...
- No!!!! No importa, ya llegaran otros que quieran esperar(me)

lunes, 5 de marzo de 2012

Otro



Ya no quedaba nada de él. Todo se fue detrás, en ese último beso que nos dimos antes de que lo dejase, con la esperanza de que los pasos nos volviesen a llevar nuevamente hacia los mismos caminos.
Tantas lágrimas derramé, después de esa despedida, que pensé en no poder volver a llorar por un otro en la vida. Pero no, aún me quedaban, y llorarlas para el mismo.
Mas hoy, luego de no volver a recibir más nunca una respuesta a mis poemas, que fueron un lamento final de su amor, no caerá una lágrima más. Sólo cerraré su recuerdo, junto al de tantos otros que han dejado a un lado, su interés en mi.

martes, 20 de septiembre de 2011

No me quiero rendir. Espero que tu tampoco.

Algunas ideas, las saco para que no se enclaustren en mi (mente, cuerpo, alma, espíritu, como quieras llamarle).


No me quiero rendir, espero que tu tampoco.

Este año, hemos sido testigoas y actrices de un grito desgarrador. Ese grito, nació del lamento en que se sumió este país desde su origen, encriptado hace unos 38 años, desde el asesinato premeditado del sentido de organización, conciencia de clase, comunidad y participación, acribilladas cruentamente por el puño del individualismo social, económico, político, cultural, de la ideología capitalista, jactándose de un etnocidio sin límites, con aspiraciones – y que por cierto lo ha logrado – de propagación mundial.

El Chile que conozco, nace de un lamento, que fue transmutándose desde esa historia, la de hace no tantos siglos, en que la usurpación – llamado por varios “la conquista” – del territorio se encontró con otros y otras que lo habitaban desde tiempos mucho más antiguos, quienes no dudaron en defender lo que era suyo; por lo tanto es un lamento que asiéndose de y construyéndose en la historia, la que nos han contado y la que se oculta, es parte de nosotros, de nuestra memoria sonora, visual, olfativa… ; un lamento que nació producto del miedo, la violencia, la injusticia, la dominación política, económica, ideológica de unas pocas y pocos sobre muchos y muchas que olvidaron, que les hicieron olvidar, el gozo de levantar la mirada, la voz, las mentes y los cuerpos, para caminar construyendo sus propios caminos. Porque el lamento, no las deja seguir; el lamento, mantiene nuestras voces en un interno susurro circular, sin salida, rebotando dentro de nuestras cavidades, explorando y explotando nuestros yoes, egos, sues, alejándonos del nosotroas. Aprendimos a nacer lamentándonos, vivir en el lamento, morir por un lamento. Lamento que nos hace lamernos a nosotroas mismoas, consumir a todo lo que se nos cruce por delante, apropiarse de las otras y los otros, sentirnos dueñas, dueños, amos y amas, pero sin siquiera amar. El lamento detiene, obstruye, gangrena. El lamento mata.

Sin embargo, no todas ni todos se quedaron conformes, lamentándose. Muchos han tratado de transmutar ese lamento, en el grito – la otra cara de la moneda – lográndolo en muchas ocasiones, pero encontrando oídos más que sordos en muchas más. Pero, a pesar de las bocas cerradas, oídos sordos, manos empuñadas y pieses quietos, si bien incluso varios y varias yacen bajo tierra, en el mar, desaparecidos, escondidos “por la razón o la fuerza”, otros y otras escucharon sus gritos, usándolos como una cometa para elevarse, escapando del mar de lamentos y delirios. Como hoy, que vivimos un tiempo extraño, que a muchas asusta, que a muchos desconcierta, en que varios de nosotras hemos sido parte de un despertar masivo de las voces, en que nuestra historia se hace presente y consciente, en cada uno de nosotras, destapando todo lo que habían taponado por siglos y siglos… Mas, el grito es sólo el primer paso para dejar atrás los lamentos. Es una vía de escape, pero no es el fin en sí mismo. El grito nos permitirá romper esas barreras de silencio, monotonía y quietud en que vivimos, para despertar. Pero el grito puede volverse en nuestra contra, y llevarnos a vivir nuevamente en la sordera, pero esta vez por el colapso en el ruido. Un ruido que finalmente, nos haga volver a la quietud en el tiempo/espacio. Es por eso que luego del grito, debemos ser capaces de controlar nuestras voces, aprender los silencios, calderones, ritmos, y hablar. Sí, hablar; algo tan pertinente al ser/hacer humano, y totalmente olvidado. Muchos y muchas, no sabemos hablar – con esto no me refiero a un uso correcto de la gramática, sintaxis y afines – sino que el hablar necesita de su opuesto complementario: escuchar. Entendiendo el hablar y escuchar no sólo a través de las palabras, sino a través de todo la capacidad de expresión que podemos desarrollar.

Hoy, en este país que me tocó nacer y en varios países de nuestros continentes, muchas y muchos han puesto energía, corazón y conciencia para gritar a los mil vientos que estamos pendientes y dispuestos de tomar el curso de la historia, que es nuestra; de ser partícipes de las revoluciones que consideramos necesarias para poder habitar y compartir en un mundo más justo para cada una de nosotras y cada uno de nosotros. Nuestros gritos deben permitirnos dejar atrás ese quietismo burócrata vestido de bandas presidenciales, coaliciones políticas y mierdas empresariales, que fantasean en sueños de poder y riquezas, que para nosotros han sido las peores pesadillas. Debemos continuar luchando para alzar nuestras voces, destapar los oídos de los más sordos, para lograr comunicarnos y entendernos. Hablarnos y escucharnos.

Ahora, no es tiempo de echar pie atrás. No te rindas.
Si te sientes aún adormecido, todavía tienes tiempo de despertar.

miércoles, 23 de junio de 2010

Nada

He ahí, una vez más, sentada frente a la inmensidad de la mar... me llamaba a incorporarme a su rítmico y asincopado movimiento cadencioso... pero ella, le temía. A veces es muy celosa, y no tan sólo quiere envolvernos por completo, sino en muchas ocasiones, no dejarte salir. No es con todos así, hay quienes le han encontrado un punto débil, y son capaces de introducirse en ella, haciéndose uno; son los que nadan. Se transforman en parte de su armonía y rítmica particularmente adormilante, pero saben escapar a tiempo, antes de caer en su trance. Ella, nada junto a ellos. Pero yo, no quiero hacer nada. Sí, es miedo, pues ella me ha dicho que no me quiere dejar salir; una vez que me atrape, no hay vuelta atrás. Prefiero observarla desde la lejanía, y hacer nada, no nadar, sólo escucharla, pero aun así me atrapa... Sin embargo, su ritmo me llama, y tarde o temprano caeré en ese sonido, relajante, húmedo, frío y refrescante. Sonido del mar, de la tierra y del mundo. Ya no le temo, ahora, nada me hace tenerle miedo, ya puedo nadar.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Cosas II

Bueno, me sucedio algo bastante extraño... como que la nota anterior no la escribí yo y apareció publicada como por arte de magia... En todo caso me ha dado pie para continuar escribiendo...
Estas son cosas que he encontrado en mi pequeño baúl... los quiero compartir

(...)

Y yo pensaba qué beso más delicioso, los aromas del entorno aún me remontan a nuestros primeros días en la ciudad y mi casa, besándonos apasionadamente sin medir el tiempo que se nos volaba entre los dedos y tu risa, tus ojos y voz los siento como siempre jóvenes, vitales apasionados y a veces lloro de emoción al sentirte a mi lado y medir las consecuencias de todo lo que hemos vivido, sí, todo no ha sido en vano, desde que te ví sentí una inquietud tremenda por conocerte y saber cómo eras realmente yo sabía que lo que todos conocían de tí no eras realmente tú.
Por suerte me permitiste acercarme; ahora pienso que mi temor a perderte no es por ti sino yo, temo de mi inseguridad frente a todo y que se refleje en la relación. Ahora viene le momento en que debo decirte te amo y abrazarte para sentir tu olor y tu voz en mi oido izquierdo - yo también - y nunca dudes de eso... todo ha empezado a florecer igual a la primavera en nuestra vida, la felicidad finalmente ha llegado y todo no debía terminar así.
Tu muerte por esa bala perdida y yo queriendo besarte sin darme cuanta de que ya no te tengo. Quiero morir para estar contigo por siempre... pero no se puede... no puedo acompañarte aún... sólo unos años más y estaremos juntos nuevamente mirando flores sintiendo aromas y sabores compartiendo la vida o muerte que siempre estuvo destinada a nosotros juntos.